Entrevista al Centro Tecnolóxico de Automoción de Galicia (CTAG)

Feb 19, 2019, 6:00:00 PM

Entrevista al Centro Tecnolóxico de Automoción de Galicia (CTAG)

En esta nueva entrevista nos sentamos con Luis Moreno, Director General del Centro Tecnolóxico de Automoción de Galicia (CTAG), como uno de los promotores del programa BFAero y que nos ofrece su visión sobre la iniciativa.

1º) CTAG es un referente investigador dentro del sector de automoción gallego ¿qué recorrido puede tener en un sector diferente como el aeronautico?

En principio puede parecer que son dos sectores muy diferentes, pero en realidad no están tan separados y en muchos aspectos son dos industrias muy parecidas. Al fin y al cabo son dos industrias asociadas a la movilidad que se han desarrollado en paralelo: el primer coche con motor de combustión interna es de 1885 y el vuelo del primer aeroplano con motor tuvo lugar sólo 18 años después, en 1903. Desde entonces ha habido una transferencia constante de tecnología entre ambos sectores; por poner un ejemplo bien conocido: el ABS, que en la actualidad es un sistema obligatorio en los automóviles, se desarrolló inicialmente para los aviones.

Aunque la empresas con las que trabaja CTAG son casi mayoritariamente del sector de automoción (fabricantes de vehículos, proveedores de primer y segundo nivel, e industria auxiliar), desde hace algunos años hemos participado en proyectos de I+D en las que se abordan esas tecnologías de interés común para ambos sectores: materiales ligeros, procesos de fabricación, reducción de emisiones contaminantes, etc. En estos proyectos participan entidades pertenecientes tanto a la industria aeronáutica como la de automoción, y esta variedad en la naturaleza de los socios y los diferentes puntos de vista enriquecen mucho los proyectos, por lo que estamos convencidos que los resultados tendrán un impacto relevante en ambos sectores. En general estamos muy satisfechos en cómo se está desarrollando esta colaboración intersectorial.

2º) ¿Cuáles consideras que son las principales sinergias que se pueden crear entre el sector de automoción y el aeronáutico en Galicia?

La Estrategia de Especialización Inteligente (RIS3) de la Xunta de Galicia ya señalaba en 2014 que la aeronáutica era una oportunidad muy relevante para los sectores tractores de la Comunidad Autónoma. Entre estos destaca el de automoción, que es estratégico para Galicia, ya que da empleo a 20.800 personas en total y facturó 8.680 millones de euros en 2017, según datos del Clúster de empresas, lo que supone el 14% del PIB de Galicia y el 32% de sus exportaciones.

Las 118 empresas de automoción en Galicia han sabido organizarse y promover una cultura de colaboración que ha tenido como resultado la consolidación de un ecosistema que, en lo que respecta a innovación, está contribuyendo a mantener y aumentar la competitividad de las empresas en un mercado que es global. Precisamente la existencia de empresas innovadoras y con presencia internacional es un ejemplo de buenas prácticas que el sector aeronáutico emergente en Galicia puede tomar como ejemplo para su crecimiento.

3º) El sector de automoción gallego ya tiene experiencia con una aceleradora propia de gran éxito ¿qué elementos consideras fundamentales para tener éxito en una iniciativa como esta?

El factor clave es comprender bien el papel que pueden desempeñar los programas de incubación y aceleración como parte de un ecosistema de innovación más amplio, en el que participan agentes de tamaño y características muy diferentes (grandes empresas, pymes, centros de conocimiento, administraciones públicas…). La automoción es uno de los sectores que más invierte cada año en I+D, fundamentalmente concentrada en las grandes empresas. Esto está cambiando a una gran velocidad, sobre todo por las tecnologías digitales, que están transformando radicalmente productos, servicios y modelos de negocio. En este contexto, las startups, y en general las nuevas empresas basadas en tecnología, tienen la capacidad de aportar a los sectores tradicionales una fuente muy valiosa de innovaciones, y las aceleradoras son el mejor instrumento para apoyarlas y que puedan crecer. Pero son un mecanismo más de los que hay para fomentar y dinamizar la investigación, desarrollo e innovación en la industria.

4º) CTAG cuenta con una gran plantilla de ingenieros e instalaciones técnicas avanzadas ¿qué papel juegan dichos recursos en BFAero?

Actualmente la plantilla de CTAG está compuesta por más de 700 personas, mayoritariamente doctores, ingenieros e ingenieros técnicos. El Centro dispone de laboratorios y departamentos muy bien equipados para abordar los proyectos de investigación aplicada y desarrollo tecnológico en sus líneas de competencia, así como los servicios de alto valor añadido que demandan las empresas. Es muy importante que BFAero pueda sacar provecho de las infraestructuras y medios que ya están presentes en Galicia, por lo que desde CTAG podemos hacer una aportación relevante en BFAero en varios sentidos: utilización de diversos equipos de ensayo y validación; consultoría técnica sobre los diferentes programas de apoyo europeos a proyectos innovadores, por ejemplo el Programa Marco Europeo de I+D; y difusión de las convocatorias de BFAero entre nuestra extensa red de colaboradores.

5º) Las aceleradoras y centros tecnológicos son dos herramientas diferentes que impulsan la innovación ¿Cómo creeis que se pueden compaginar dos iniciativas como estas?

Son herramientas diferentes, pero no excluyentes. Al revés: se complementan perfectamente. Los Centros Tecnológicos deben ser capaces de impulsar las actividades innovadoras en su entorno económico e industrial, y las aceleradoras son un instrumento más para lograrlo. De hecho, desde CTAG colideramos un programa de aceleración de ámbito europeo, denominado Impact Connected Car, para el apoyo a startups que trabajen en el ámbito del coche conectado. En esta aceleradora aportamos nuestro conocimiento técnico experto en movilidad cooperativa, conectada y autónoma, y realizamos el coaching técnico que necesitan la empresas para orientar bien su producto/servicio. Muchas veces desarrollan una tecnología muy prometedora, pero les falta conocimiento de los sectores en los que querrían aplicarla.